Crónica Periodística: Enemiga del silencio, apasionada por los estudios.
Enemiga del silencio, apasionada por los estudios
Podríamos pensar que a la edad de 80 años uno debería estar en casa descansando, viendo televisión y quizá al cuidado de alguien más. Sin embargo, este no es el caso de Bertha Calderón, quien después de haber estudiado Matemática, Agronomía y Derecho, y con 8 décadas encima, ahora cursa su cuarta carrera profesional; esta vez adentrándose en el mundo del periodismo. La crónica de una mujer que es apasionada por los estudios, pero que a su vez es enemiga del silencio.
Por: Marco Mendoza
En la acogedora sala de su hogar, Bertha Calderón, de 80 años, vestida con un buzo azul y una chompa de lana, utiliza unos lentes que le sirven de apoyo para leer las letras pequeñas que se proyectan en la pantalla de su laptop. Se sienta en su sofá con su computadora portátil abierta sobre un banco que hace de escritorio improvisado. A su derecha, en la cabecera del sofá, una antigua radio rectangular de botones clásicos emite el sonido de una canción del Grupo 5 que se escucha algo chillona, seguramente por la señal. Bertha odia el silencio, ya que sufre de tinnitus y el ruido constante la ayuda a sobrellevar el zumbido que la agobia. El lugar está lleno de vida y de historia: un estante repleto de libros, testigos mudos de sus múltiples carreras y su incansable sed de conocimiento. Además, sobre una mesita de cristal, una misteriosa urna se erige como un tesoro personal del cual ella prefiere no hablar, mientras que debajo de ella hay más adornos, una que otras perlitas dentro de unos recipientes de cristal también. Una puerta doble divide su sala del comedor. En la esquina de la sala, un televisor antiguo parece observar silenciosamente el ir y venir de los días. Aquí, en este rincón cargado de memoria y sabiduría, se percibe una mezcla entre la tecnología moderna y la tecnología tradicional.
Y es que, pese a su edad, cuando uno podría imaginar que a estas alturas de la vida debería estar tranquila descansando en su hogar, teniendo la menor cantidad de actividad o leyendo algo solo por pasatiempo, sucede algo poco usual y es que Bertha actualmente se encuentra estudiando una carrera más, así es, una más, dado que es la cuarta carrera que cursa. Ella misma cuenta que desde que tenía uso de razón le gustaba el estudio. Su primera carrera fue la de Educación Matemática, seguida por la de Agronomía, pasando después por Derecho y actualmente se encuentra estudiando Periodismo, sin contar que previamente había cursado la carrera de Bibliotecología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, producto de que esta no le gustaba: “yo la verdad dejé bibliotecología porque no me terminó de gustar la carrera” menciona con un gesto de desinterés en su rostro. La primera profesión la ejerció en la ciudad de Chiclayo, en las localidades de Mochumí, Jayanca y 14 años en el puerto de Pimentel por las noches, dado que por las mañanas estudiaba la carrera de Agronomía, Bertha, con una mirada hacia el techo y una ligera sonrisa recuerda algunas anécdotas de cuando era profesora:
Cuando fui docente de matemáticas, me hice querer en los pueblos porque mi dedicación al estudio era tal a la enseñanza. Y mis alumnos se percataron, felizmente me convertí en una buena profesora. Para ellos bueno, y al terminar esta profesión, yo un tiempo [...] De trabajo me inquiete por estudiar esta otra profesión, entonces este postulé e ingresé a agronomía. Soy ingeniera agrónoma también..
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Sentada ahora en las afueras de su casa, específicamente en un pasadizo que conduce hacia la puerta principal de la misma, Bertha toma asiento en otro sofá que se encuentra en dicho espacio mencionado, ahora acompañada de sus plantas en maceta que la rodean, viene a sentarse en este espacio porque sabe que el ruido de los carros pasando por las calles la tranquiliza un poco.
La motivación para seguir estudiando nunca abandonó a Bertha. Después de graduarse como la primera de su promoción en Agronomía entre 250 colegas, pensó que quizás ya era tiempo de descansar de los estudios. Sin embargo, durante unas vacaciones en Lima, mientras preparaba a su sobrino para postular a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, una inesperada propuesta cambió su rumbo. Su sobrino se negó a inscribirse a menos que ella también lo hiciera. "¿Cómo yo?", pensó Bertha, sorprendida por la idea. Pero su amor por el estudio prevaleció, y así decidió postular a la carrera de Bibliotecología en 1996, aunque tuvo que regresar a Chota debido a compromisos familiares.
Cada año, su hermana Elena, a quien Bertha agradece profundamente, se encargaba de hacer la reserva de matrícula para que no perdiera su oportunidad de estudiar. En el año 2000, tras la muerte de su madre, Bertha se quedó a vivir en Lima con su hermana y continuó sus estudios de Bibliotecología, aunque no era una carrera de su total agrado.
Quería estudiar Derecho, siempre quise estudiar Derecho", dice Bertha, mientras su mirada brilla de felicidad, como si disfrutara no solo de ejercer la profesión, sino también de hablar de ella con orgullo. Después de un intento fallido, se preparó nuevamente y, en 2004, logró ingresar a San Marcos. Terminó la carrera alrededor de los 60 años y encontró en el Derecho una pasión que la entusiasma. Actualmente, además de estudiar periodismo, sigue ejerciendo el Derecho, respondiendo notificaciones judiciales, una profesión en la que se desempeña con gusto.
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En el aula de clases, Bertha suele llegar con un cubrebocas, ya que siempre comenta que quedó algo choqueada por la pandemia de Covid-19. En la misma sala de Bertha, se pudo entrevistar a su sobrina Carmen Elena Ydrogo Calderón, quien estaba de visita aquel día. Con una cabellera ancha parecida a la melena de un león y sentada en uno de los sofás de la sala de la protagonista de esta crónica, Carmen describe cómo su tía pasó momentos de tensión debido a dicha pandemia.
Por ejemplo, de la parte del Covid también, que fue una parte muy importante y penosa. Ella estaba en Chota, siempre va a Chota y le cogió el Covid ahí. Entonces, ella estaba sola, sin familia. Llegó un momento en que ella quería alejarse del miedo. Entonces, yo la llamaba por teléfono para que se sintiera acompañada aunque fuera por teléfono. Ella viajó sola a Trujillo, a mi casa. Ahí estuvo como un año porque todavía seguía el Covid. Para venir acá, tuvo que tomar un carro sola de Chota a Trujillo y de Trujillo acá.
Ella suele sentarse en los primeros lugares del salón con la finalidad de escuchar mejor lo que dice el profesor. A los pocos minutos de empezada la clase, suele quedarse dormida, como un reloj que se detiene de repente. El propio maestro se percata de ello; sin embargo, continúa dictando la clase de turno. Al rato, Bertha vuelve a despertar, cuando se da la oportunidad de preguntar o consultar algo al profe, lo hace con la curiosidad y el entusiasmo de un estudiante joven, a pesar de sus 80 años. Su participación activa a veces llega a ser tan intensa que parece tomar la delantera al mismo profesor, demostrando un espíritu y fervor dignos de alguien con la energía y pasión de una persona de veinte años. Es curioso cómo suele salir a contestar una llamada que recibe en ese momento. Tal vez debe atender a uno de sus tantos clientes o juicios que maneja.
Ahora, respecto a los desafíos que ella posee como adulta mayor, con la mirada dirigida hacia mi persona, cuenta cuáles han sido.
¿Qué desafíos ha encontrado como estudiante de periodismo?
Te voy a decir que me ha causado una sorpresa- me dice. - Los estudios nuevos estos de lo multimedia, estos cursos y para mí prácticamente nuevo, en realidad yo he pensado con la mentalidad de ser una periodista, pues de periodismo impreso, pero me encuentro con que este fenómeno del Internet que ha revolucionario todo al periodismo, el estilo de presentar la la noticia cambió totalmente, estas técnicas nuevas que prácticamente si no fuera por el apoyo de mis compañeros, como los antiguos somos reacios a los nuevos, quizá no haya podido superar las dificultades.
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Los familiares y amigos cercanos de Bertha Calderón también tienen anécdotas que han compartido con ella, Elena Calderon, su hermana mayor, señora de 88 años, con una cabellera corta de cabellos plateados cuenta una anécdota junto a su hermana, con una voz entrecortante propia de su edad, a su vez algo nostálgica y siempre manteniendo su mirada fija hacia mi persona.
¿Qué recuerdos o momentos compartidos recuerda con ella? - le pregunto.
Los momentos más difíciles en su vida, siempre he estado con ella, se ha hecho sola en sus ingresos siempre yo he estado con ella apoyándola en lo que he podido hemos pasado muchos trabajos.
Cuénteme uno de esos momentos.
Momento cuando teníamos que alquilar un cuarto cerca a la universidad de Chiclayo. Cuando postuló, ella tenía mucho temor de no ingresar. Aun así, ella pudo ingresar. Yo me di cuenta al revisar la lista que no estaba su nombre, pero una señorita me preguntó por el nombre de mi hermana. Cuando yo le digo "Bertha Consuelo Calderón", ella me dice que vea bien, que ha ingresado en segundo puesto.
Una ligera sonrisa se dibuja en la hermana mayor de Bertha al recordar dicha anécdota, sonrisa que por unos segundos me contagio al imaginar yo dicha escena.
Carmen, la sobrina de Bertha, empieza a recordar algunos pasatiempos de su tía y el aprecio que tiene por ella, el contar estos recuerdos hace sonreír un poco a Carmen quien con la mano en la quijada, gesto típico de las personas que se ponen a pensar o recordar algo, empieza a rememorar:
Tiene sus cosas graciosas y canta también. Ella se pone a cantar toca su guitarra desde joven desde joven, toca su guitarra canta y qué más te puedo decir es, o sea, para mí mi tía querida. - me comenta-. Porque yo ya me considero la primera sobrina, la quiero bastante. Y también me apoyó, me apoya bastante en cuestión ahora tengo cosas así de cosas de juicios como es abogada, entonces ella me apoya y siempre estaré agradecida con ella porque es un ser humano muy bueno,claro no somos perfectos aquí en la tierra nadie es perfecto. Tenemos nuestras cosas, pero se reconoce lo que ella es en su corazón.
Bertha también tiene una amiga conocida en Chota, ella se llama Leonor Hermosa Arrasque.
La conozco hace más de treinta años, más ... porque en Chota nos hemos conocido ... Bertha me preparó para el ingreso a San Marcos, yo soy Médico Veterinaria gracias al apoyo de Bertha porque ella era profesora de matemática, ella me enseñó.
Se puede decir que fue su mentora también.
Yo soy un poco más joven que ella, pero viene de que era amiga de mi mamá Mercedes y luego pues por tradición de mis hermanos, mis hermanas, somos amigos de ella.
Usted también debe tener alguna anécdota curiosa con la señora Bertha. - le comento.
Un gesto de alegría evoca sus rostro al recordar momentos que pasó con ella:
Un día venía de sus tantas jaranas, pues con otros amigos encontramos un chanchito por la calle, por la vuelta de la calle. Entonces, los dos que iban adelante empezaron a arrear al chancho para que se vaya a su casa. Entonces, ella dijo: "NO es mi chanchito", prácticamente los corrió y les quitó el chancho y lo metió a su casa. Pero como su mamá era un poco disciplinada, “este chancho no sé de quién será, no sé porqué lo has traído, pero voy a preguntar a los vecinos de quién es”. Pero ella le decía: “¿Mamá, acaso el chancho tiene nombre? Cualquiera te puede decir que es de ellos”. Luego, ya de tanto insistir, vemos pues que la mamá de Bertha le acepta el chancho y al final, días después nos tiramos tremendo banquete con el chancho. ¡Imagínate! Y así pues, una gran anécdota algo curiosa y graciosa en aquel tiempo.
Bertha es descrita como una persona inquieta y algo curiosa a la vez, una persona que difícilmente puede estar tranquila. Quizá eso pueda explicar que, a su edad, aún se mantenga realizando diferentes actividades como trabajar y seguir estudiando.
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Bertha prefiere no tocar el tema de la tinnitus, el gesto de incomodidad es evidente en su rostro. Sin embargo, de algo que sí accedió a responder es sobre su gusto por el periodismo.
¿Por qué periodismo?
La verdad es que me gusta escribir, redactar, me gustaría trabajar en un medio impreso donde pueda redactar, aunque entiendo que ahora con esto de la tecnología la forma tradicional de periodismo ha cambiado.
Tiene una debilidad por la redacción entonces.
Sí, de hecho hasta he creado poemas, tengo un poema que le dediqué a San Marcos, entre otros.
Luego de ello, Bertha coge su laptop, se adentra entre sus archivos y pudo enseñarme en un word el poema que había escrito con el título de San Marcos querida: muchos anhelan formar parte de ti. Sin embargo, pidió que no se publicara en esta crónica, mostrando una faceta de su personalidad la cual es el de ser reservada, así como en otros aspectos de su vida.
La amiga de Bertha, Leonor, cree que la motivación de la protagonista de la crónica está en su personalidad innata de curiosidad, además de su gusto por la redacción.
A Bertha le gusta contar historias y escribir mucho, de lo que conozco de ella pues le encanta la escritura, la redacción. Desde siempre, Bertha ha demostrado una habilidad innata para conectar con las personas a través de la palabra escrita y hablada.
¿Usted cree que también tiene que ver con su profesión de abogada?
Claro, creo yo que Bertha ve en el periodismo una conexión con su profesión de abogada para denunciar injusticias y contribuir al debate público. Aparte que ella tiene pasión por investigar, informar y dar voz a aquellos que no la tienen, eso es lo que la impulsa a adentrarse en el mundo del periodismo, pienso que Bertha ve en el periodismo una conexión con su profesión de abogada para denunciar injusticias quizá y contribuir al debate público.
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En cuanto a su vida personal, Bertha es una persona soltera, durante la entrevista que hice con una de sus amigas cercanas, Leonor, contaba el motivo, desde su punto de vista, del porqué su amiga nunca había tenido pareja o formado una familia.
¿Por qué cree que Bertha no ha constituido una familia, es decir no tener esposo e hijos?- le pregunto.
Creo que la elección de Bertha de no constituir una familia tradicional, con esposo e hijos, se debe a su enfoque y dedicación hacia sus metas y pasiones personales. Desde joven, Bertha ha priorizado su crecimiento profesional, su educación continua y sus intereses intelectuales, lo que ha ocupado gran parte de su tiempo y energía.
Su gusto por los estudios la ha mantenido al margen de las relaciones amorosas al parecer.-le comento.
Bertha ha demostrado que su felicidad y la realización personal no se encuentran en formar una familia, y esto es un reflejo de su valentía para seguir su propio camino y definir el éxito a su manera. Es lo que pienso yo.
Sin embargo, la protagonista de esta crónica tuvo un motivo más profundo. A lo largo de su vida, dedicó gran parte de ella al cuidado de su madre, me cuenta. Esta revelación me conmueve al ver sus ojos brillar en una mezcla de emoción, orgullo y nostalgia, mientras ella afirma que no ha tenido pareja.
La verdad es que yo siempre dediqué mi tiempo, más allá de los estudios por supuesto, al cuidado de mi madre, hasta el día que Dios se la llevó, entonces eso hizo que no tuviera esa necesidad de tener una pareja.
Bertha y yo, con paso lento, nos dirigimos a una de las puertas de la universidad. Al igual que cuando me despedí de ella en su casa, nos despedimos con un abrazo y una levantada de mano en señal de adiós. Seguramente la volveré a ver en las próximas clases, pero esta tarde se va perdiendo entre la multitud de jóvenes universitarios que caminan por las calles, manteniendo vivo ese espíritu de aprendizaje al igual que ella.
| Señora Bertha (en el centro) junto a sus compañeros de la carrera de Comunicación Social |
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